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domingo, 31 de marzo de 2019

HORARIOS DE SEMANA SANTA


14 de abril: Domingo de Ramos en la Pasión del Señor.

10 hs. Conmemoración de la Entrada del Señor en Jerusalén (Bendición de ramos y procesión). Santa Misa.

 


TRIDUO PASCUAL DE LA PASIÓN Y RESURRECCIÓN DEL SEÑOR



18 de abril: Jueves Santo.

19 hs. Misa vespertina de la Cena del Señor. (Iglesia abierta hasta las 24,00 hs.)

21,00 hs. Completas.



19 de abril: Viernes Santo de la Pasión del Señor.

8,15 hs. Laudes.

10,00 hs. Vía crucis (Chicos de la catequesis).

12,00 hs. Sexta.

17,00 hs. Celebración del Pasión del Señor.

20,00 hs. Representación de la Pasión del Señor

por parte de los vecinos

(Frente salón de Catequesis,

se suspende por lluvia).

21,00 hs. Completas.




20 de abril: Sábado Santo.

8,00 hs. Laudes.

12,00 hs. Sexta.

19,00 hs. Vísperas.

22,00 hs. Solemne Vigilia Pascual (Liturgias del fuego, de la Palabra, del agua y de la Eucaristía).




21 de Abril: Domingo de Pascua de la Resurrección.

8,00 hs. Laudes.

10,00 hs. Santa Misa.

12,00 hs. Sexta

19,00 hs. Segundas Vísperas sin adoración.


domingo, 10 de febrero de 2019

10 de febrero: Santa Escolástica


“Brilla el mediodía y la virgen Escolástica tiene un feliz reposo. 
Entra en la alcoba: pide los besos del Esposo, a quien ha amado de un modo único. 
¡Con cuántos gemidos y ardores del corazón ella buscó a su amado!
Movió los cielos con sus lágrimas, y con grandes lluvias apaciguó el corazón de su hermano. 
¡Qué gratos coloquios, cuando Benito explica los gozos del cielo!
Arden los deseos y el virginal Esposo provoca los suspiros del alma.
Ven hermosísima, esposa amadísima, ven, serás coronada. 
Dormirás entre lirios, abundarás en delicias y serás embriagada. 
Oh paloma de las vírgenes, tú que desde las riberas de los ríos te acercas al palacio de la gloria. 
Atráenos con tus perfumes, apaciéntanos también con las riquezas de la gracia inmortal”. 

Secuencia

sábado, 11 de agosto de 2018

LA TERNURA FRATERNA


SALMO 133 (132)

1 ¡Qué bueno y agradable

es que los hermanos vivan unidos!

2 Es como el óleo perfumado sobre la cabeza,

que desciende por la barba

–la barba de Aarón–

hasta el borde de sus vestiduras

3 Es como el rocío del Hermón

que cae sobre las montañas de Sión.

Allí el Señor da su bendición,

la vida para siempre.



Oración:

Infunde en tu Iglesia, Señor, la caridad de la verdadera fraternidad y de la paz; y haz que, llenos del rocío de la unción espiritual, la gracia de tu bendición sea nuestro gozo.




ELREDO DE RIEVAULX[1]


Son hombres honrados (Eclo 44, 10). La palabra “hombre” significa la fuerza del alma y el buen celo que tienen “los hombre honrados” para castigar los pecados en ellos mismos y en los demás. Con esta fuerza de alma y con el buen celo, los santos pisotean los bienes de este mundo y aspiran a los del cielo, sin abatirse ante la adversidad ni exaltarse con la prosperidad. Este buen celo en algunos es celo malo y fuerza inicua. De ellos dice la Escritura: buscan ardientemente a Dios, aunque a ciegas (Rom 10, 2). Este celo que es “a ciegas”, es un celo malo, porque es indiscreto (...). En este tipo de personas la fuerza del alma no es una virtud, sino un vicio, y su celo es inicuo, ya que desprecian a los demás porque ellos son capaces de ayunar, de estar en vela y de rezar más que aquellos.

Imitan a Uzá, el cual, cuando los bueyes hicieron tambalear el arca del Señor, extendió la mano para sujetarla, pero el Señor lo hirió y murió al instante.

Leemos en el libro de los Reyes (1 Cro 13,7.9-10; 2 S 6, 3.6-7) que cuando David quiso llevar a Jerusalén el arca del Señor, encontrándose cerca de Cidón con los que le acompañaban, Uzá, que junto con sus hermanos, conducía el carro, sujetó el arca con la mano porque los bueyes la hicieron tambalearse. Entonces el Señor se encolerizó contra Uzá; lo hirió por haber tocado el arca con la mano, y allí mismo murió delante de Dios.

El arca de la alianza, que guardaba el maná, la vara de Aarón y las tablas de la ley, es símbolo de los superiores y pastores de la Iglesia, en los que debemos encontrar el maná del consuelo, la vara de la corrección y las tablas de la instrucción, por lo que tienen que ser doctos en uno y otro Testamento, de donde sacar de lo nuevo y de lo viejo (Cf. Mt 13, 52). Los bueyes simbolizan a los sujetos y a los subordinados, que a veces se encaminan por el sendero recto, sin desviarse ni a derecha ni a izquierda, pero otras veces se desplazan y a fuerza de hacer respingos provocan que el arca se incline. Uzá simboliza a aquellos que se sienten orgullosos de sus propias fuerzas, por lo que desprecian a los demás y no se ponen a la altura de los débiles mediante algún tipo de compasión.

El arca se tambalea cuando tropiezan los bueyes, pues el pastor prudente es misericordioso y piadoso para con aquellos que cometen faltas debido a la debilidad de la naturaleza, por lo que se adapta a todos acomodándose a lo que conviene a cada uno. Pues, en efecto, no se puede aplicar el mismo rigor de la disciplina a todos por igual, ya que así como tenemos caras distintas, también tenemos distintos y variados caracteres. A uno se le corrige con amenazas, a otro animándole, a éste hay que reprenderle con palabras, a aquél con la vara; a uno hay que castigarlo, otro debe mortificarse con ayunos, éste hay que atemorizarlo con las penas del infierno, ese otro debe ser animado con las dulces promesas de la vida eterna.

Por eso el mismo pastor prudente no exige a todos el mismo rigor, sino que, como un médico sensato, cura las enfermedades de todos proporcionando a cada uno lo que le conviene. En este sentido dice muy bien la Escritura que uno de los bueyes al retozar inclinó un poco el arca (1 Cro 13, 9). El buey que retoza es el hermano indisciplinado e inconstante que, oprimido por la debilidad natural, no soporta el rigor de la disciplina regular. El arca se inclina un poco de su lado porque el superior y pastor misericordioso se coloca bondadosamente junto al que comete faltas por debilidad natural, consciente de que debe manifestarle una ternura fraterna, ya que Cristo ha sufrido por él la pasión (Cf. Rom 14, 15).

Pero Uzá extendió la mano para sostener el arca (1 Cro 13, 10), pues el que carece de ternura fraterna, el que es robusto y está muy seguro de sus propias fuerzas para hacer ayunos, vigilias y trabajos, desprecia al buey que retoza, es decir, al hermano débil e inconstante; no quiere colocarse junto al hermano flojo con ternura fraterna y no tolera que el arca se incline a causa del buey que retoza, sino que se opone con todas sus fuerzas a que el pastor benévolo esté junto al hermano débil. Por eso extiende la mano para sostener el arca, porque se esfuerza con ahínco y trapacería para que el superior reprenda sin misericordia a todos los retozones e inconstantes que cometen faltas, y pretende que lo haga no sólo con reproches, sino también con filípicas, amenazas y bastonazos.

Es lógico que el nombre de Uzá signifique “robusto”, pues quienes carecen de entrañas de misericordia y son recios en el rigor de la disciplina, poseen una fuerza de alma que no es benévola, sino mala, y un celo inicuo con el que hieren, sin discreción ni misericordia, a los hermanos débiles. Por eso mismo, lo que Uzá padeció en el cuerpo, ellos lo padecen en el alma. ¿Qué padeció Uzá? Cuando sostenía el arca, fue sacudido por el Señor e inmediatamente murió ante él (2 S 6, 7; 1 Cro 13, 10). El Señor hiere al que descuida la ternura fraterna. Sí, el Señor hiere mediante esta sentencia que afirma: los poderosos son enérgicamente castigados (Sap 6,6) Tendrá un juicio sin misericordia el que no tuvo misericordia (Sant 2, 13)”[2].





[1] El interés constante de Elredo, como “pastor discretus” (Paris, B.N., Nouv. acq. lat. 294, f.42 r-v), es construir la unidad de su comunidad de Rievaulx mediante un proceso incesante de reconciliación entre los fuertes, “observantes estrictos” con sus presiones y chantajes, y los débiles, con su incesante necesidad de “dispensatio”(Paris, B.N., Nouv. acq. lat. 294, f. 30 v), por el cual establecer entre ellos una circulación continua de comunión.
[2] Elredo de Rievaulx, Sermón para la Solemnidad de Todos los Santos, Paris, B.M., Nouv. acq. lat. 294, f. 108-109 v. Citado por Gaetano Raciti, ocso, “La opción preferencial por los débiles en el modelo comunitario elrediano”, Cistercium 206 (1996) pp. 397- 398. Cfr. Gregorio Magno, Morales sobre Job 5, 11, 24; San Benito, RB LXIV, 7-22; LXXII, 1-12.

sábado, 28 de julio de 2018

Santa Hildegarda de Bingen: Dos “visiones” de la Vida monástica



13. De quienes imitan la Pasión de Cristo: los aromáticos[1]

Y allí donde aquel fulgor brillaba como púrpura jacintia, ardía ciñendo con fuerza la imagen de la mujer: designa la perfección de cuantos imitan la Pasión de mi Hijo con ardiente amor y engalanan vivamente a la Iglesia con su sacrifico. ¿Cómo? Porque son la alta morada del tesoro que se eleva en el designio divino, pues cuando la Iglesia, ya afianzada, cobró fuerza, brotó, para esplendor suyo, un vivo aroma que pronunció los votos del camino de la secreta renovación. ¿Qué quiere decir esto? Que entonces surgió una orden maravillosa a imagen del ejemplo de Mi Hijo; pues igual que mi Hijo vino al mundo separado del pueblo común, también esta legión vive en el mundo alejada del resto de las gentes. Sí, como bálsamo que con suavidad se destila del árbol, así surgió al principio este pueblo, de forma singular, en el desierto y en lugares retirados y, lo mismo que el árbol extiende sus ramas, lentamente medró hasta hacerse multitud plena. Mira he bendecido y santificado este pueblo: son para Mí entrañables flores, rosas y lirios que agrestes florecen en los campos como este pueblo al que ninguna ley obliga a desear una senda tan angosta, sino que la emprende dulcemente inspirada por Mí, sin precepto de ley, por propia voluntad, haciendo más de cuanto le fue ordenado; por tanto gran merced recibirá, como está escrito en el Evangelio cuando el samaritano condujo a aquel hombre mal herido a una posada” (Scivias II, V, 13, Trotta, 1999, pp. 156-157).



20. El camino de las órdenes y el amanecer

“La primera luz del día representa las fieles palabras de la enseñanza apostólica; la alborada, el inicio del camino que germinó primero en la soledad y en las grutas, después de aquella doctrina; el sol revela la apartada y bien dispuesta senda de Mi siervo Benito, a quien atravesé con ardiente fuego, enseñándole a honrar, con el hábito de su orden, la Encarnación de mi Hijo y a imitar Su Pasión con la abnegación de Su voluntad; porque Benito es como un nuevo Moisés, puesto en la hendidura de la roca, mortificando y curtiendo su cuerpo con recia austeridad por amor a la vida, igual que el primer Moisés escribió, por precepto Mío, una áspera y dura Ley en tablas de piedra y se la dio a los judíos. Pero lo mismo que Mi Hijo atravesó esa ley con la dulzura del Evangelio, también Mi Siervo Benito hizo del designio de esta orden, que antes de él era un arduo camino, una senda apartada y llana, merced a la dulce inspiración del Espíritu Santo, y, por ella, congregó a la inmensa cohorte de su regla, igual que Mi Hijo reunió junto a Sí, por Su suave aroma, al pueblo cristiano.

Entonces el Espíritu Santo alumbró los corazones de sus elegidos, anhelantes de su vida, para que, así como las aguas bautismales borran los pecados de los pueblos, también ellos renunciaran a las pompas de este mundo, a imagen de la Pasión, de mi Hijo. ¿Cómo? Igual que el hombre es rescatado por el santo bautismo de los cepos del Demonio y se despoja de los crímenes de su viejo agravio, también estos se desprenden de los afanes mundanos por el signo de sus vestidos, en los que llevan además, una señal angélica. ¿Cómo? Mira que son custodios de Mi pueblo, por voluntad Mía” (Scivias II V, 20, p. 162).



[1] Aroma viviente (2 Cor 2, 15-16) son los monjes, segundo bautismo es la profesión monástica.

martes, 3 de abril de 2018

Saludo de Pascua 2018

“A todos les deseo tener ojos de Pascua, 
capaces de ver en la muerte, la vida,
en la culpa, el perdón,
en la separación, la unidad,
en las heridas, la gloria, 
en el hombre, a Dios, 
en Dios, al hombre, 
en el Yo, el Tú,
¡Y junto a esto, toda la fuerza de la Pascua! "

Klaus Hemmerle (1929-1994).

Felices Pascuas de Resurrección
+ Abad Edmundo y Comunidad monástica 

domingo, 24 de diciembre de 2017

SALUDO DE NAVIDAD 2017



Era Belén y era Nochebuena la noche.
Apenas si la puerta crujiera cuando entrara.
Era una mujer seca, harapienta y oscura
con la frente de arrugas y la espalda curvada.
Venía sucia de barro, de polvo de caminos.
La iluminó la luna, y no tenía sombra.
Tembló María al verla; la mula no, ni el buey,
rumiando paja y heno igual que si tal cosa.
Tenía los cabellos largos color ceniza,
color de mucho tiempo, color de viento antiguo.
En sus ojos se abría la primera mirada,
y cada paso era tan lento como un siglo.
Temió María al verla acercarse a la cuna.
En sus manos de tierra, ¡oh Dios!, ¿qué llevaría…?
Se dobló sobre el Niño, lloró infinitamente
y le ofreció la cosa que llevaba escondida.
La Virgen, asombrada, la vio al fin levantarse.
¡Era una mujer bella, esbelta y luminosa!
El Niño la miraba. También la mula. El buey
mirábala y rumiaba igual que si tal cosa.
Era en Belén y era Nochebuena la noche.
Apenas si la puerta crujió cuando se iba.
María al conocerla gritó y la llamó: «¡Madre!»
Eva miró a la Virgen y la llamó: «¡Bendita!».
¡Qué clamor, qué alborozo por la piedra y la estrella!
Afuera aún era pura, dura la nieve y fría.
Dentro, al fin, Dios dormido sonreía teniendo,
entre sus dedos niños, la manzana mordida.

“La visitadora”, Antonio Murciano

Feliz Natividad del Señor 2017
+ Edmundo y Comunidad monástica de “Cristo Rey”
El Siambón, Tucumán.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Invitación bendición abacial P. Edmundo


+

“Christo omnino nihil praeponant”

RB LXXII, 11


La comunidad de la Abadía “Cristo Rey”, El Siambón, Tucumán, tiene el agrado de invitar a Ud./Uds. a participar en la Santa Misa presidida por el Sr. Arzobispo de Tucumán, Excmo. Mons. Carlos Alberto Sánchez, el día sábado 27 de enero de 2018 a las 19,00 h., durante la cual recibirá la Bendición Abacial el Rvdmo. Padre Pedro Edmundo Gómez, osb.

Ruta Prov 341, Km 27½.
0381-4925000.


lunes, 20 de noviembre de 2017

lunes, 30 de octubre de 2017

Pascua del Abad Benito, osb. Testimonios.

Un tímido valiente

Hna. Cristina Azabal (Mercedaria)

Hace años, cuando investigaba sobre la vida de Monseñor Romero, leí que alguien lo había definido como un “tímido valiente”. Me gustó mucho, quizá porque yo misma me he sabido siempre así (tímida, no valiente…).
Cuando el viernes temprano recibí el mensaje que me anunciaba la muerte del Padre Benito, supe que debía escribir algo sobre él… porque una vida tan rica y tan oculta, merece ser conocida. Por cierto, se trata sólo de mi humilde testimonio.
Lo conocí hace casi diez años, al poco tiempo de llegar a Tucumán. Fui a buscar al Monasterio ese espacio de silencio, oración e intimidad con Dios que alimenta la vida apostólica de los que hemos sido llamados por Jesús a seguirlo por los caminos y en los lugares de mucho dolor.
En muchas, muchas ocasiones nos encontramos en la capilla del Santísimo, antes de las Vísperas y de la Misa. No sé por qué, pero recuerdo sobre todo las tardes muy frías del Siambón en las que el calor del Corazón de Jesús Eucaristía nos hacía apretujarnos a su alrededor: el Padre Benito, el Padre José, el Padre Edmundo y…yo.
Sus homilías me animaban, en especial, su fidelidad al Evangelio al que siempre presentaba como desafío. Cada vez que se daba la ocasión se lo decía y él, con sencillez, me respondía, sonriente: “Está colgado en la página (del Monasterio)”. Humildad llena de verdad, como le gustaba a San Benito.
El Padre Edmundo se ordenó en una fecha muy cercana a la Navidad. Yo venía de unos días “de fuego” y necesitaba del silencio monástico para recuperar la serenidad.
La casa de huéspedes había quedado sin hospederos. Sin embargo, me permitió quedarme allí sola y con una delicadeza increíble, cuando se lo agradecí, me respondió que él me agradecía a mí que cuidara la casa. Fue una Navidad inolvidable y sanadora.
En un crudo invierno en el que me había retirado unos días, bajé en la madrugada de la Fiesta de San  Benito a rendir una materia de la Diplomatura en Adicciones y regresé para la Misa. Mientras saludaba a los monjes a la salida de la Iglesia, se acercó él y antes que lo felicitara por la fecha me dijo, conmovido: “¡Qué hermoso lo que escribiste sobre ese preso!”. Alguien había dejado en la hospedería una Revista Vida Pastoral en la que habían publicado un artículo mío: “Martín de Dios”, en el que relataba la vida de un chango, Martín, que se había ahorcado en el Penal.
Al día siguiente, compartimos una fiestita de cumpleaños de la niña de unos amigos, nos sentamos juntos y, antes de terminar de acomodarnos, soltó: “¿Cómo es la cárcel?...Nunca entré en una…”. Hablamos toda la noche y admiré su corazón compasivo.
Varias veces me hospedé con los monjes en la Semana Santa. Me daba la bienvenida. Le preocupaba que estuviera bien. Y me lo hacía saber.
Últimamente, a partir de mi enfermedad, se acercó siempre a saludarme, cariñoso, y a interesarse por mi salud. La última vez, en la Ordenación Episcopal del Padre Carlos. Quién hubiera pensado que era la despedida.
Era tímido, éramos tímidos. Quizá por eso nos caíamos bien.
Admiré su energía. Sus esfuerzos por poner bonito el Monasterio. Su preocupación por todo y por todos.
Los políticos son hábiles para obtener sus slogans y contratan para ello especialistas. Hace un tiempo, escuché uno del oficialismo creo, que decía: “Haciendo lo que hay que hacer”.
Creo que el Padre Benito lo vivió en profundidad pero no para candidatearse, sino para cumplir en verdad y en caridad, su misión de Padre (Abad).
Hizo lo que le tocaba hacer poniendo en ello todo el corazón y por eso, de tímido pasó a ser un “tímido valiente”, que se venció a sí mismo para servir a Dios y en Dios, a todos, sus hermanos y los que tuvimos la gracia de conocerlo y disfrutar de su hospitalidad y sus enseñanzas hechas vida.
Y como dijo el Padre José, despidiendo a su Abad y, al mismo tiempo, a su hermano menor, nos queda la paz y la alegría de saber que llegó al Lugar adonde siempre se encaminó, sin perderlo de vista.

Gracias, Padre Benito, porque ya no nos dejarás nunca solos, sino que nos estarás esperando en cada rosal, en cada rincón, en cada oración, en cada Eucaristía de tu querido Monasterio. Hasta vernos, hermana Cristina.

sábado, 30 de septiembre de 2017

La Virgen de la Iglesia de El Siambón

“La imagen de la Virgen en el Monasterio del Siambón, con los rasgos tiernos y nutridores de una mujer del noroeste, compañera también de cruces, de soledades y de alturas. Cruzando valles oscuros, anunciadora de victoria finales, capaz de desplegar colores inesperados que tiñen el gris de las piedras de nuestra pobreza y nuestra desesperanza, transformándolas en buena noticia. He pasado un tiempo de Navidad apoyándome en ella y a sus pies, dejándome renacer y repitiendo ‘Alégrate María’ como inicio de cada avemaría de mi rosario ilusionado.

Ella está allí, como su precioso Hijo en preciosas pinturas en la piedra, que durante horas he quedado contemplando. Pero no venero piedras, sino a ella, por pura gracia ya viviente en el Viviente, que nos renace dándonos a Jesús y deja que, por la fe, la esperanza y el amor, en sus imágenes-evocaciones la ‘toquemos’: le hablemos, le lloremos, le supliquemos, le agradezcamos, le prometamos, nos consagremos y nos abracemos” 

(P. Eduardo Meana Laporte, Reconociendo a María, Vivencias y contemplaciones para descubrirla, San Pablo, Bs. As., 2017, pp. 24-25).

domingo, 2 de abril de 2017

HORARIOS

  MONASTERIO CRISTO REY
 
DOMINGO DE RAMOS

10,00 Bendición de Ramos y Misa

JUEVES SANTO

19,00 Liturgia de la Cena del Señor
 Adoración  (Exposición hasta las 24 horas)
22,00 a 23,00  Hora Santa Comunitaria

VIERNES SANTO

06,10 Levantarse
06,30 Oficio de lecturas
08,15 Laudes
16,30 Celebración de la Pasión del Señor
19,00 La Pasión: Representación cerca del Salón de Catequesis
21,00 Completas

SÁBADO SANTO

06,00 Levantarse
06,20 Oficio de Lecturas
08,00 Laudes
19,00 Vísperas
22,00 Solemne Vigilia Pascual

DOMINGO DE PASCUA

07,40 Levantarse
08,00 Laudes
10,00 Misa
19,00 Vísperas (sin adoración)