lunes, 10 de agosto de 2015

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO: HOMILÍA Y TEXTO PATRÍSTICO

Homilía del Padre Marcelo Maciel, osb.

                                   +La Palabra de Dios.
                                   +Dios en su Palabra.
                                   +Hoy-Aquí.
                                   +Nosotros.

Si tenemos en cuenta estos cuatro puntos recién dichos vemos que se relacionan, y esto mismo, es asombro que nos sobreeleva en nuestro modo de pensar, predisponiéndonos en el de actuar no de cualquier manera.
Si es que vamos viendo la relación existente entre estos puntos de:
La Palabra de Dios, Dios en su Palabra, Hoy-Aquí, Nosotros , se nos presenta un algo que, como se encuentra presente en nuestro modo de ser generalmente no nos damos cuenta, y por ende, no contamos con esto; es la fe, es el creer. Al terminar de ver, o tal vez mejor sería decir de atisbar, esta relación entre los puntos, cabe lugar el asombro.
Asombro por algo poseído - el creer- que da el poder moverse, atravesar las distintas situaciones, comprenderlas desde otro ángulo más completo en su fin.
Y el sustrato desde el cual brota ese creer es la misma fe.
Es por esto que estamos acá. Ya sé que no he dicho nada nuevo, y que es evidente que es así. Pero es necesario afirmarlo, decirlo expresamente, nuestra misma forma de ser lo pide, y es algo tan natural como aquellos que estando de novios se digan mutuamente que se quieren: ya lo saben, no expresan nada nuevo, pero, de manera simple, hacen vida actualizando lo que ya viven. Así también nosotros hoy aquí.
Veíamos el creer como movimiento de la fe, y de esta manera nos queda como la impresión que Dios nos regala la fe, y luego, durante el camino cada uno se tiene que arreglar como pueda. Pero si recordamos la Escritura volverá a nuestro corazón que Dios es ‘origen, medio y fin’: no estamos entonces tan solos como pensábamos, también se nos asiste en el camino de diversas maneras.
Hoy en particular san Pablo nos decía: ‘No entristezcan al Espíritu Santo de Dios... , eviten la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad’. Lo de evitar todo lo recién dicho, es mucho más que una cuestión de modales o algo moral, no digo que no lo sea sino que lo que se apunta aquí es algo mucho mayor. Ética y moral por supuesto que se encuentran aquí, como así también el sustrato de conducir una vida sana –ya sabemos que la amargura, los arrebatos y demás cuestiones nos avejentan y producen quebraduras en nuestra psiquis-; lo que aquí se señala es que todo eso va opacando, entristeciendo esa Vida que se da entre nuestro espíritu y el Espíritu Santo que dice ‘Padre’. Vamos algo así como escuchando más los gritos que pronunciamos que aquella voz que nos llama a estar en ese profundo centro; y al venir a ser sordos a tan buen Huésped, entristeciéndolo nos entristecemos.
La propuesta de san Pablo es esa Vida en Espíritu, que obtiene su profundidad en ese ser mutuamente buenos, compasivos y en el perdón en Cristo. Y nuevamente, bueno, compasivo, perdón mutuo, es mucho más que la cuestión ética y moral, llena todo este espacio y lo sobrepasa ya que el ser bueno o compasivo es el modo participativo de Aquel que lo es en sí y no por otro: forma de ser de Dios. El perdonar unos a los otros como Dios nos ha perdonado en Cristo, es acción del Espíritu en su inmenso amor de redención que se hace Palabra que vivifica diciendo ‘te perdono’.
Esta Vida de este modo es la que se hace partícipe –por gracia- de aquella ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

Vida en el Espíritu que nos introduce más y más en la Vida en Cristo. Vida en Cristo a la que nos llama el Padre, por eso es que podemos ‘venir’ a Cristo, creer, comer. De aquí que sepamos ya, como aquel que vive en la verdad, que ‘el que coma el pan viviente vivirá’.



                                      
Texto patrístico:

Después de estar saciados, dad gracias de esta manera:
Nosotros te damos gracias, Padre Santo,
Por tu Santo Nombre
Que has hecho habitar en nuestros corazones,
Y por el conocimiento, la fe y la inmortalidad
Que Tú nos has revelado por Jesús tu Servidor.
        ¡Gloria a Ti por los siglos!
Eres Tú, Señor todopoderoso,
Quien has creado el universo por causa de tu Nombre
Y quien has dado a los hombres el alimento y la bebida en gozo a fin que ellos te den gracias.
Pero a nosotros, tú nos has dado la gracia de un alimento y de una bebida espirituales y la vida eterna por Jesús, tu servidor.
Por todo, nosotros te damos gracias, porque tú eres poderoso.
        ¡Gloria a Ti por los siglos!
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, para librarla de todo mal y perfeccionarla en el amor.
Reúnela desde los cuatro vientos, esta Iglesia santificada, en tu reino que tú le has preparado.
¡Pues es a ti que pertenece el poder y la gloria por los siglos!
¡Que tu gracia venga y que este mundo pase!
¡Hosanna al Dios de David!
¡Si alguien es santo que venga!
¡Si alguien no lo es, que haga penitencia!
¡Maranatha! ¡Amén!

        [La doctrine des Douze Apôtres, Didachè, 10,1-6, 
Paris, Cerf, Sources Chrétiennes 248, 1978, p. 179-183]

domingo, 2 de agosto de 2015

HOMILÍA DEL ABAD BENITO EN EL DOMINGO XVIII DEL TIEMPO DURANTE EL AÑO

Ex. 16,2-4.12-15; Ef 4,17.20-24; Jn 6,2435

“Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos”  Confesión terrible la de los israelitas; preferían la comida en esclavitud en Egipto a la libertad. En nuestra patria estamos en plena campaña electoral y nuestro pueblo está expuesto a las mismas tentaciones que los israelitas a la salida de Egipto: vender la libertad de decisión, vender el derecho de elegir libremente por un mísero bolsón. Culpable el que compra el bolsón al precio de su libertad; pero más culpable el que vende el bolsón al precio de su propia dignidad y de la dignidad del necesitado… Alguien en nuestra provincia puso un calificativo irrepetible a estos distribuidores de bolsones… Pero la tentación de vender la libertad no es solo para tiempos electorales… De muchas maneras nos ofrecen comprarnos la libertad y generalmente a precios muy viles… El ejemplo contrario es el de los mártires de nuestros días, como monseñor Romero en el Salvador y los que hoy mueren, que ofrecen su sangre su vida para salvar su libertad y la del pueblo, libertad que nos regaló Cristo.
Pero volvamos al texto del Éxodo. El Dios rico en misericordia y siempre fiel responde a la ingratitud del pueblo con un plus de generosidad y les da el maná, figura y anticipo del maná del evangelio de Juan, Jesús verdadero pan del cielo.
El domingo pasado escuchamos el relato de la multiplicación de los panes y hoy tenemos el comienzo del largo discurso sobre el pan de vida.
Jesús había multiplicado los panes y la gente que no entendió el signo quiso hacerlo rey así se aseguraba el alimento cotidiano sin preocupaciones y sin trabajo, el pan milagroso. Signo en el evangelio de Juan, Juan narra varios milagros como los Sinópticos, pero a diferencia de estos no los llama milagros sino signos. Porque el  hecho material tiene un significado profundo espiritual. Así cuando devuelve la vista a un ciego Jesús afirma:  ”Yo soy la luz del mundo”; cuando resucita a Lázaro “ yo soy la resurrección y la vida”
Jesús ahora les recrimina: “Ustedes me buscan porque les di pan…” Era el pan material; pero era signo del verdadero pan bajado del cielo. Comieron el pan material y volvieron a tener hambre- Como en el caso de la samaritana “el que beba de esta agua volverá a tener ser, pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá más sed”
Pero Jesús no se queda en el reto, les indica el camino de la superación: “Trabajen por el pan que lleva a la vida eterna”- ¿Qué obras tenemos que hacer?- La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que Él ha enviado. Ellos pretendían realizar su salvación mediante sus obras y Jesús les enseña que la salvación se concretiza creyendo y confiando en él que es el enviado del Padre. 
El signo del maná. Algunos creían que el Mesías iba a volver a mandar el maná del cielo. Pero Jesús les dice que el  verdadero maná, el pan de Dios es el que desciende del cielo y da la vida al mundo “Señor danos siempre de ese pan” La samaritana “Señor dame de esa agua” Ambos entendían la cosa materialmente, no captaban el signo.

Un posible examen de conciencia a raíz de la Liturgia de la Palabra de hoy: Nosotros y la Eucaristía, nosotros y nuestros hermanos.

domingo, 26 de julio de 2015

¿De qué sirve tener ojos, si el corazón está ciego?

Ilustración Ballester Peña

“El ermitaño, que se hallaba meditando en su cueva de la montaña, abrió los ojos y descubrió, sentado frente a él, a un inesperado visitante: el abad de un célebre monasterio. “¿Qué deseas?”, le preguntó el ermitaño. El abad le contó una triste historia. En otro tiempo, su monasterio había sido famoso en todo el mundo occidental, sus celdas estaban llenas de jóvenes novicios, y en su iglesia resonaba el armonioso canto de sus monjes. Pero habían llegado malos tiempos: la gente ya no acudía al monasterio a alimentar su espíritu, la avalancha de jóvenes candidatos había cesado y la iglesia se hallaba silenciosa. Sólo quedaban unos pocos monjes que cumplían triste y rutinariamente sus obligaciones. Lo que el abad quería saber era lo siguiente: “¿Hemos cometido algún pecado para que el monasterio se vea en esta situación?”… “Sí”, le respondió el ermitaño, “han cometido un pecado de ignorancia”… ¿Y qué pecado puede ser ése?”, preguntó intrigado el abad. “Entre ustedes está el Mesías y no lo han reconocido”, respondió el ermitaño. Dicho esto cerró sus ojos y volvió a su meditación. Durante el largo viaje de regreso a su monasterio (siempre el viaje de regreso parece más largo…), el abad sentía cómo su corazón se estremecía al pensar que el Mesías, ¡el mismo Mesías!, había vuelto a la tierra y había ido a parar justamente a su monasterio. ¿Cómo no había sido él capaz de reconocerlo? ¿Y quién podría ser?... ¿Acaso el hermano cocinero?... ¿El hermano sacristán….? ¿El hermano administrador…? ¿El hermano portero…? Pero resulta que el ermitaño había hablado del Mesías “escondido” entre ellos. Y entre todos los hermanos lo que él podía ver eran toda clase de defectos y debilidades, de rutina y de indiferencia por todo lo que hacían. ¿El Mesías no estaría escondido detrás de todos esos defectos y debilidades, de todas esas carencias y precariedades?...Cuando llegó al monasterio, reunió a sus monjes y les contó lo que el ermitaño le dijo. Los monjes se miraban unos a otros incrédulos y asombrados… ¿El Mesías entre nosotros?... ¿Aquí en el monasterio…? ¿Escondido detrás de quién…? Una cosa era cierta: si el Mesías estaba escondido, era difícil poder reconocerlo… De modo que empezaron todos a mirarse y a tratarse con respeto y mucha consideración; con toda paciencia, alegría y comprensión se ayudaban y se consolaban unos a otros; casi que competían en servirse… Cada uno pensaba: “Nunca se sabe,… tal vez sea éste el Mesías…”. El resultado fue al cabo de un cierto tiempo el monasterio fue recobrando su antiguo ambiente de gozo desbordante. Pronto volvieron a acudir candidatos pidiendo ser recibidos en la comunidad y en la iglesia volvió a escucharse el armonioso canto de los monjes, radiantes del espíritu de Amor. ¿De qué sirve tener ojos, si el corazón está ciego?....”[1].

[1] Adaptación de Anthony de Mello, La oración de la rana 1, Sal Terrae, Santander, 1988, pp. 58-59.

domingo, 19 de julio de 2015

HOMILÍA DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

Ilustración Ballester Peña

“Jesús se compadeció de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato”.

Introducción
Éstas son las últimas palabras de las tres lecturas que acabamos de escuchar. O habría que decir: que recién se nos hicieron presentes[1].

Necesidad
Primero Jesús comienza mirando la necesidad de los apóstoles, necesidad que no mira a algo que sea extraño o que parezca oculto: simplemente los apóstoles están cansados, y lo único que necesitan es descansar, estar a solas. Y simplemente les dice: “vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”.
Luego, inmediatamente, también se compadece de la gente “porque eran como ovejas sin pastor”.
Son dos grupos diferentes: uno, el de los apóstoles; el otro, la muchedumbre. En ambos se manifiesta una necesidad. En ambos se vela y se cubre por la necesidad. Por ambos grupos está Jesús presente, presente a todos y cada uno.

¿Qué presencia es esa? <Jesús Pastor>  

Si a la muchedumbre es Jesús quien “estuvo enseñándoles largo rato”, significa que los apóstoles pudieron descansar. Y si a la muchedumbre le “estuvo enseñándoles largo rato”, quiere decir que en ese momento sí tenían quien los apacentara en esos pastos de enseñanza.
Como vamos viendo los dos grupos van teniendo aquello que les faltaba, aquello de  que adolecían. Los primeros, descansando, aprenden aquello que van escuchando que se les dice a los segundos. Éstos les muestran a los primeros el modo en que van escuchando, ya que así se van preparando, ambos, para lo que va a venir a continuación: el evangelio de hoy no lo trae pero ya sabemos que es la primera multiplicación de los panes. Ya que ambos grupos tienen hambre y están en un lugar apartado.
Y nuevamente la presencia de Jesús da calma y paz a ambos grupos[2]; nuevamente Jesús con su presencia va preparando hasta lo más hondo del hombre, para poder  encontrar aquello que le falta: el pastor en la persona de Cristo.

Sombra y luz en la imagen del pastor
Y en la imagen del pastor se muestran, y casi al mismo tiempo, se nos esconden ámbitos que tendrían que quedar manifestados.
 Por la época en que andamos,  hay datos que se nos escapan, ya no hay tantos pastores de rebaños ante nuestros ojos, la misma civilización nos ha ocultado estas formas semejantes que antaño no necesitaban tanta explicación. Pero sigue siendo una analogía, es decir que tiene algo de semejante y algo en lo que no participa de esa semejanza.
Y por el otro lado está “lo que es manifiesto”. Lo que es manifiesto no tiene por qué ser de una comprensión clara, que no haya nada qué preguntar. Simplemente lo manifiesto es de ese modo; y puede llegar a ser una manifestación en la que uno quede “cegado” ante tal efecto, imposibilitado de llegar a la causa.
Pero me preguntarán, ¿a dónde me voy dirigiendo? Quiero que lleguemos juntos a la presencia del Pastor, de Aquel que Es. Sin el más simple temor incluso de quedar como ‘cegados’, ya que se nos dijo: “mis ovejas escuchan mi voz”, entonces otro sentido nos proveerá su presencia. Presencia que sabemos que es única como Uno que es.
Pero, ¿por qué este afán ahora de la presencia?

Presencia e imagen
Se van entrelazando presencia e imagen del pastor. Pastor que en su presencia y por su presencia se manifiesta en sus acciones; que cuáles son éstas: obtención del descanso, alimento, y la del guía que conduce.
Descanso, alimento, conducción, son también palabras que toman su imagen de la del pastor. Y éstas quedan explicitadas por las palabras de la carta de san Pablo a los efesios “porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un único Espíritu”.
En estas palabras se nos muestran bien quién es el acceso, el único acceso al Padre. La imagen-presencia queda completa en su explicación: él es el Pastor y Redentor.
 Fuera de él andamos errantes como ovejas sin pastor; en él nos hacemos consortes de la divinidad, participamos de una Vida en comunión, a la que hemos sido llamados antes del tiempo[3].

P. Marcelo Maciel, osb.




[1] Memoria Dei > “mis ovejas reconocen mi voz”
[2] AQUÍ: lugar de la asamblea y Momento de la palabra (función)
[3] Cfr. 23 de julio de 2006. La línea de la misión: la misión de la Iglesia no procede de una voluntad expancionista y tampoco hace el llamado de técnica publicitaria: ella nace de la compasión misma de Cristo por la gente sin guía y sin esperanza. Pero también se verá la fuente en los atributos de Dios (Ex. 34) en conjunción con la lectura de Jr. 23,1-6

sábado, 11 de julio de 2015

Encuentro de finalización de la primera etapa de la catequesis, Domingo 5 de julio: Un correo electrónico y unas fotos

Hola padre Benito:
Soy Nacho Berta, quería primero que nada agradecerle de todo corazón por la grata atención y por dejarnos compartir un encuentro con ustedes y con los chicos de las catequesis. 
 Quería compartirle que los chicos, los catequistas, quedaron encantadísimos con la atención y la comodidad del monasterio, así que de verdad le agradecen hayan sido tan atentos en todo.
 En lo personal también quiero agradecerle todo lo que hizo por nosotros y facilitarnos mucho el encuentro con su ayuda.
 Le cuento algunas cosas que resaltaron del encuentro que me parecieron lindas compartirlas.:
Primero: El tema de que las chicas se hayan animado a cantar en la misa es un gran avance y una madurez grande. Esto nos da una idea de que a futuro pueda formarse un pequeño coro con los chicos donde puedan juntarse en el monasterio y trabajar en canciones y actuaciones si Dios quiere.
Segundo: Los padres quedaron fascinados con la actitud de los chicos y la madurez que vienen teniendo. Si bien son conscientes de la dificultad de llevar a cabo la tarea ya que los chicos a veces se ponen inquietos, pero disfrutan el ir y sobre todo su perseverancia les llama la atención. Yo hable bastante con los padres con respecto a la familia, compartiendo con ellos muchas dificultades y el deseo de hacer crecer los valores. También tuve la oportunidad de pedirles ayuda a ellos para que los chicos sigan creciendo y sobre todo que recuerden llevarlos a misa.
Tercero: No se si usted recuerda la reunión que tuvimos la noche del sábado en el salón? donde hablamos de que era muy probable que tuviésemos un domingo frio y nublado. Bueno, Dios la verdad que nos sorprendió a todos y nos enseño algo importante dándonos un día soleado y Muy Hermoso! La verdad que nosotros estábamos muy sorprendidos. Qué bueno es confiar en la providencia no?

 De verdad que fueron unos días de mucho fruto, donde nuestros sacrificios y los de todos ustedes en el monasterio se vieron reflejados en muchos rostros sonrientes!
 La pastafrola del hermano Carlos estuvo exquisita! 

 Sin más que agregar, le adjunto unas cuantas fotos que sacamos durante el día. No sacamos muchas ya que no habíamos llevado ninguna cámara, pero ya sabemos para la próxima.

Un abrazo en Jesús y PAX! 

Nacho Berta
 (Catequista responsable, Infancia sembradora, Movimiento Puente)






domingo, 5 de julio de 2015

TRES CUESTIONES MONÁSTICAS EN LA PELÍCULA “EL SECRETO DE KELLS”


“El símbolo da que pensar”
Paul Ricoeur

The Secret of Kells es una bellísima película animada de 2D, coproducción irlandesa-francesa-belga, dirigida por Tomm Moore y Nora Twomey, estrenada el 8 de febrero de 2009 en el Festival Internacional de Cine de Berlín. El 2 de febrero de 2010, fue nominada a los Premios Óscar dentro de la categoría de mejor película de animación del año 2009. Basada en el libro con ilustraciones Brendan y el secreto de Kells. Planteamos tres cuestiones para pensar y dialogar a partir de la película[1].

PRIMERA CUESTIÓN: EL DIÁLOGO FE-CULTURA(S) O LA INCULTURACIÓN DE LA VIDA MONÁSTICA
1.         Dos actitudes ante la(s) cultura(s):
Actitud defensiva o negativa: el abad Cellach de Kells y su proyecto del muro que protege la paz del claustro y la cultura pacífica de la invasión de los hombres del norte: bárbaros, vikingos, una cultura agresiva, destructiva y ambiciosa; pero que a la vez, separa a los monjes y campesinos del bosque, la vida y la naturaleza: la sabiduría celta ancestral. El abad representa la ley, la prohibición, el sentido espiritual tropológico-moral separado del Libro.
Actitud constructiva o positiva: el hermano Aidam de Ioma y su proyecto del libro iluminado gracias a la naturaleza, que provee los instrumentos: plumas de oca, tinta de agallas, y las formas y motivos; y a la cultura, que entrega el “tercer ojo”. Algunos trazos del libro original aparecen en la animación de forma exacta, como la formas de los árboles que se pueden ver cuando Brendan se adentra por primera vez en el bosque. El libro “ilumina-da sentido” al bosque y el bosque “ilumina-da expresión” al libro. Cultura asumida y resignificada por la fe. El iluminador personifica el sentido espiritual alegórico del libro y del bosque.
2.         El papel del Evangelio en la cultura. Se trata del Libro de Kells conservado en el Trinity College de Dublin, la joya cultural irlandesa. La pagina central XP, “la más bella del libro”, es la genealogía de Jesús en Mt 1, 18 (Christi autem generatio…). Un Evangeliario iluminado por y en la cultura celta-sajona. “El libro que convirtió las tinieblas en luz”, “el libro que eclipsa todos los demás”. El libro que preservó y perfeccionó la cultura.
3. El rol de la cultura en la implantación monástica. El monacato celta asume la cultura celta-sajona y la resignifica (purifica y potencia) a la luz de la fe (Brendan puede descender a la caverna del Oscuro -el problema del mal, que no tiene respuesta para Aisling- con la antorcha tomada del monasterio). Los monjes celtas llevaran la cultura a la Europa continental en el renacimiento carolingio. La cultura celta estaba abierta a lo monástico[2].

SEGUNDA CUESTIÓN: LA AUTORIDAD Y LA OBEDIENCIA
1. La ley como prohibición. Cellach, está encargado del cuidado de la comunidad y lo hace con una actitud paternalista. En la tradición monástica celta se identifican el abad, el jefe del clan y el druida. El abad era más importante que el obispo. La ley está al servicio del doble proyecto del abad (la celda-la vida del abad es el plano-el proyecto): a) “muro” para la comunidad, que genera murmuración y desobediencia; y b) “sucesor”, en su sobrino, engendrando desconfianza y desobediencia.
2. A Brendan se le presenta el problema: ¿a quién obedecer, al superior o a su conciencia? El gran tema de la obediencia y libertad, porque paradojalmente no hay una sin la otra. Desobedece al superior y recibe un castigo. Obedece a la propia conciencia y acepta las consecuencias. Es notable la falta de diálogo entre Cellach y Brendan. Falta de escucha y de apertura de corazón. Recordemos que el monacato celta tenía un fuerte acento penitencial (penitencia privada y tarifada).
3. Reconsideración y arrepentimiento del abad. Ante la frustración de su proyecto (no valora el libro, se rompe el muro, las escaleras no soportan, cree perdido a su sobrino); el superior alto, fuerte y trabajador resulta herido por una flecha y aparece un niño a su lado. Reconsidera sus decisiones tomadas con sinceridad y se arrepiente, la hoja rota por la ira que guarda en la mano, y pide perdón: “tenias razón acerca del libro”. Papel del libro en el discernimiento y en el arrepentimiento.

TERCERA CUESTIÓN: LA FORMACIÓN DE LOS MONJES JÓVENES
1. Brendan de Kells: identidad-vocación de monje “pictor”, su talento al servicio de la comunidad. El problema de la propia voluntad y del orgullo de los artesanos/artistas, se soluciona por la finalidad: UIOGD.
2. La comunidad formadora/deformadora. Monjes que: ayudan a cazar la oca para las plumas, recuerdan las indicaciones del abad, lo ilusionan hablando de otros monasterios y apañan-encubren, murmuran, se quedan en la belleza exterior...
3. Un proceso personal de madurez humana y espiritual en tres momentos.
Primer momento:
a) La vida “del niño” dentro de los muros con el padre y los hermanos. Tiempo de aprendizaje (animales domésticos-pastor). Elección de un maestro, anciano espiritual, en su caso un iluminador por su particular vocación, que orienta personas y despierta vida. El punto fundamental a trabajar es reconocer el propio don recibido.
b) Salida al bosque-mundo. Enfrentamiento con problemas, miedos y temores (sombras exteriores, deseos-pájaros negros, pasiones-lobos negros). Descubrimiento y aceptación de las ayudas (gato Pangur Ban-mutua ayuda y Aisling-ayuda gratuita) para resolverlos. Búsqueda de los medios: las agallas para la tinta (color líquido) y el descubrimiento de los motivos naturales. Recolección de elementos y medios.
Segundo momento:
a) Regreso “del adolescente-joven” al monasterio. Enfrentamiento con el superior y con las consecuencias de sus decisiones, la correptio. El punto fundamental es el aprendizaje con el maestro del oficio (scriptorium). Ejercitación del don.
b) Salida al bosque-mundo. Enfrentamiento con las sombras interiores, simbolizadas por Crom Cruach: deidad fértil, solar, paterna (batalla bajo el agua, afectividad, con la serpiente) y recuperación del tercer ojo (ya usado por Columba de Ioma), la mirada, la pureza de corazón, la contemplación y la visión. Trabajo en el libro con todos los instrumentos bajo la guia del maestro.
Tercer momento:
a) Huida del claustro por la invasión de los bárbaros. Enfrentamiento con ellos-los otros. Proceso de purificación y renuncia (tapas del libro). Recibe la ayuda de los lobos. Tiempo de peregrinatio, navigatio, en la arena y en el cielo. Abandono del maestro. Integración del anima (lobo blanco y Aisling). Unificación de los deseos (un pájaro blanco). El don compartido fuera del monasterio.
b) Regreso al monasterio-casa, retorno al padre. Obra terminada. Reconciliación e integración. ¿Cuarto momento? Abierto…

El “secreto” reside en el paralelo entre el Libro (iluminación) y Brendan (maduración-individuación). O, mejor dicho, en el papel de la lectio divina en la formación monástica[3]. Es lo último que se ve en la película. Las caras de Brendan se transforman en el rostro de Cristo, así el libro se hace vida. El libro de Ioma (Aidam) pasa a ser el libro de Kells (Brendan y Cellach), el libro de la propia comunidad.

Para seguir leyendo:
Ana Suárez González, “De la pantalla al scriptorium monástico (letra e imagen en una lectura inversa), en Cistercium 256 (2011), pp. 177-212.
Santiago Rodríguez Mancini, “El secreto de la nueva evangelización estaba afuera”, en Vida Pastoral Año LIV, Nº 312, Noviembre 2012, pp. 40-44.

Pedro Edmundo Gómez, osb




[1] Conferencia a la comunidad en setiembre de 2012; la película es trabajada con los novicios.
[2] “El pensamiento celta no era discursivo ni sistemático. Pero en sus especulaciones líricas los celtas dieron expresión a la sublime unidad de la vida y la experiencia. El pensamiento celta no estaba lastrado por el dualismo. No dividía lo que propiamente ha de estar unido. La imaginación celta expresa la amistad interior que abarca como un todo la naturaleza, la divinidad, el mundo subterráneo y el mundo humano. El dualismo que separa lo visible de lo invisible, el tiempo de la eternidad, lo divino y lo humano les era ajeno. Su sentido de amistad ontológica generaba un mundo empírico impregnado de una rica textura de alteridad, ambivalencia simbolismo e imaginación. Para nuestra separación dolorosa, la posibilidad de esta amistad fecunda y unificadora es el don de los celtas” (John O’ Donohue, Anam Cara, El libro de la sabiduría celta, Emecè, Bs. As., 1999, p. 19).
[3] “…las palabras de la Sagrada Escritura, según se ha dicho muchas veces, crecen en inteligencia según lo que en ella sienten los lectores; pues en una misma sentencia de la Sagrada Escritura, el uno se alimenta solo de la historia, otro busca el sentido típico; otro, en cambio, por la figura busca el sentido contemplativo o místico… Luego, porque lo que dicen las sagradas palabras crecen con el espíritu de los que las leen…” (S. Gregorio Magno, Homilías sobre Ezequiel I, 7, 9-10, pp. 300-301).