domingo, 9 de diciembre de 2018

12 de diciembre: Profesión temporal del Hno. Juan Pablo Cruz

El 12 de diciembre, fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América, en la misa de las 18,40 hs. el hermano Juan Pablo Cruz hará su profesión temporal en nuestro monasterio de Cristo Rey, El Siambón. Ha elegido como lema bíblico: “Voy a proclamar el decreto del Señor: Él me ha dicho: ‘Tu eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy’…”(Sal 2, 7) y como lema de la Regla: “Ciñamos, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, y sigamos sus caminos guiados por el Evangelio, para merecer ver en su reino a Aquel que nos llamó” (Prólogo 21). Nos encomendamos a sus oraciones.

sábado, 8 de diciembre de 2018

ACATISTOS AL DULCISIMO JESUS (X)

DULCE JESÚS, AURORA Y CONSUELO




K. 10. Queriendo salvar el mundo, oh Sol que surges, has tomado un cuerpo como el nuestro y te has humillado hasta la muerte[1]. Por esto tu Nombre ha sido exaltado sobre todo nombre y de todos los seres de la tierra y del cielo sientes cantar[2]: Aleluya.

I.10. ¡Dios eterno, Consolador! Cristo verdadero: purifícanos de toda mancha, como has purificado a los diez leprosos y cúranos como has curado a Zaqueo, el publicano, de modo que arrepentidos te cantemos[3]:






Jesús, tesoro incorruptible[4].

Jesús, riqueza inexorable[5].

Jesús, alimento de los fuertes[6].

Jesús, fuente inextinguible[7].

Jesús, vestido[8] de los pobres.

Jesús, abogado[9] de las viudas.

Jesús, defensor[10] de los huérfanos.

Jesús, ayuda de los trabajadores[11].

Jesús, guía de los peregrinos[12].

Jesús, piloto de los navegadores[13].

Jesús, consuelo de los angustiados.

Jesús, levántame de mi culpa[14].

Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí.

Lucas 17, 11-19; 19, 1-10.
Lucas 17, 11 Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pesaba a través de Samaría y Galilea. 12 Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia 13 y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». 14 Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados. 15 Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta 16 y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano. 17 Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? 18 ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?». 19 Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».
Lucas 19, 1 Jesús entró en Jericó y atravesaba la cuidad. 2 Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. 3 El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. 4 Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí, 5 Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa». 6 Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. 7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un pecador». 8 Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más». 9 Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombres es un hijo de Abraham, 10 porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

  1. Oración completa de glorificación de Dios, acción de gracias, petición de perdón y súplica implorando los magníficos bienes celestiales.
  2. Relación personal del orante con el Señor. Jesús: Consolador, que limpia (purificación de los diez leprosos - salvación del samaritano) y cura (conversión del avaro Zaqueo) al orante. Leprosos y Zaqueo son marginados, excluidos. Jesús es todo lo deseable por el orante, pero todo ofrecido y recibido como don: tesoro, riqueza, alimento, fuente, vestido del pobre, defensor de la viuda, protector del huérfano, ayuda del que sufre, guía del peregrino, estrella del navegante, paz del impetuoso. Súplica hecha con compunción.
  3. Misterio de Jesucristo, Nombre exaltado sobre todo nombre por todos los seres en el cielo y en la tierra: Encarnación, “tomado un cuerpo como el nuestro” y Pascua, “humillado hasta la muerte”. Jesús: Sol que surges (Aurora del Oriente, Rey eterno), que ha venido al “oscuro occidente”, vence el primer obstáculo que es nuestra naturaleza herida (“enviado para enfrentar las depravaciones”), y con su Pascua, el segundo obstáculo el pecado y la muerte.
  4. Iconos narrativos de la curación de los diez leprosos-la salvación del samaritano (Lc 17, 11-19) y de la conversión-salvación de Zaqueo (Lc 19, 1-10). Coinciden el pedido del orante con el deseo de Jesús (“Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros” – “vayan a presentarse a los sacerdotes”, “El quería ver quién era Jesús” – “Jesús miró hacia arriba y le dijo…”). La compunción y la alegría, el arrepentimiento y la acción de gracias, anticipando la estrofa siguiente.
  5. Textos bíblicos: Lucas 1, 68-79; 2, 29-32.

[1] Queriendo salvar al mundo, Oh Aurora del Oriente, viniste del (sic) oscuro occidente de nuestra naturaleza y Te humillaste hasta la muerte (A).
[2] Es el más glorificado de todos los nombres y de todos los seres celestiales y terrenales, y escuchas (A), Por eso, Tu Nombre es exaltado sobre todo nombre y de todos los seres creados en el Cielo y en la Tierra escuchas (B).
[3] Rey eterno, Consuelo, Cristo verdadero, enviado para enfrentar las depravaciones, así como limpiaste a los diez leprosos, cúranos como curaste el alma avara de Zaqueo, el publicano. Temerosamente, Te imploramos y Te llamamos (A), Haz a Tus santos Ángeles, nuestro refugio, oh Cristo, Tú Padre del siglo venidero, y límpianos de toda mancha, como limpiaste a los diez leprosos, y sánanos, como sanaste el alma llena de avaricia de Zaqueo el publicano, que podamos clamar a Ti con compunción y decir (B).
[4] Infalible (B).
[5] Inagotable (A), inderrochable (B).
[6] Nutriente robusto (A), Alimento sustancial (B).
[7] Inconmensurable (A), Bebida inagotable (B).
[8] Vestimenta (A).
[9] Defensor (A).
[10] Protector (A).
[11] De los que sufren (A), Consuelo de los apenados (B).
[12] Compañero de los viajeros (B).
[13] Estrella del navegante (A). Se agrega: Jesús, Paz de los impetuosos (A), Puerto tranquilo de los atormentados (B).
[14] Dios, levántanos de nuestras caídas (A).

sábado, 10 de noviembre de 2018

PRIMERAS COMUNIONES 2018. DOMINGO 4 DE NOVIEMBRE

ACATISTOS AL DULCISIMO JESUS (IX)


DULCE JESÚS, SANTO Y SALVADOR

 

K. 9. Todos los ángeles magnifican incesantemente tu Santo Nombre Jesús, cantando en el cielo: “Santo, Santo, Santo”[1]. Nosotros pecadores, también, con nuestros labios de arcilla, sobre la tierra te cantamos[2]: Aleluya.

I.9. Viéndote, oh Jesús, nuestro Salvador, los oradores más elocuentes quedan sin palabra. No son capaces de decir cómo tú permaneces Dios inmutable y hombre perfecto. Pero nosotros, llenos de admiración delante del misterio, con fe aclamamos[3]:

Jesús, Dios desde toda la eternidad[4].

Jesús, Rey de reyes.

Jesús, Señor de los señores[5].

Jesús, justicia[6] de los vivos y de los muertos.

Jesús, esperanza de quienes están sin esperanza[7].

Jesús, consolación de los que lloran[8].

Jesús, gloria de los humildes[9].

Jesús, por tu compasión, cúrame[10].

Jesús, expulsa de mí el desaliento[11].

Jesús, ilumina los pensamientos de mi[12] corazón.

Jesús, mantén despierto en mí el recuerdo de la muerte[13].



Lucas 5, 1-11.
1 En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. 2 Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. 3 Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. 4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes». 5 Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes». 6 Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. 7 Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. 8 Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador». 9 El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; 10 y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres». 11 Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.



  1. Oración completa de glorificación de Dios, acción de gracias, petición de perdón y súplica implorando los magníficos bienes celestiales.
  2. Relación personal del orante con el Señor. Jesús: Santo, orante: pecador. Títulos y súplicas en relación con la esperanza (dimensión escatológica): Dios eterno, Rey, Señor, Juez-Justicia, Esperanza, Consuelo-Compasión, Gloria, Provisión, Alegría-Ánimo, Luz, Vida. El orante sin esperanza, llorando, humilde y confiadamente súplica cantando: cúrame, expulsa, ilumina, mantén despierto.
  3. Misterio de Jesucristo en su Encarnación-Unión hipostática (“Dios inmutable y hombre perfecto”). Admiración ante el misterio que se hace canto, en el cielo por los ángeles y en la tierra por los hombres, con labios de arcilla (impuros), bocas mortales y lenguas de barro, purificados por el fuego (Is 6, 1-8). Los oradores más elocuentes quedan silenciados como peces, pero los fieles cantan con fe. Santo Nombre de Jesús, Dios salva, y Emanuel, Dios con nosotros, nombres dados por los ángeles.
  4. Icono narrativo de la pesca milagrosa-llamada de los primeros discípulos (Lc 5, 1-11). Jesús - “Navega mar adentro y hecha las redes”: desafío vocacional. Pedro - “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador”: distancia. Jesús - “No temas, en adelante serás pescador de hombres”: cercanía (Cf. Jn 21). Vocación de Isaías – de los discípulos.
  5. Textos bíblicos: Isaías 6, 1-8 (Cf. Apocalipsis 4, 1-11); Filipenses 2, 1-13; Mateo 1, 18-25 (Cf. Lucas 2, 21-24.

[1] En los cielos, Oh Jesús, todas las jerarquías angelicales glorifican constantemente Tu nombre Santísimo cantando (A).
[2] En la tierra también nosotros pecadores con nuestras bocas mortales cantamos (A).
[3] Los oradores más elocuentes quedan mudos como peces ante Ti, Oh Jesús Salvador nuestro, no estamos a la altura de explicar como Tú eres, Dios inmutable y un hombre perfecto. Estupefactos a causa del misterio, cantamos con fe (A).
[4] Eterno (A), de dioses (B).
[5] Gobernantes (A).
[6] Juez (A).
[7] De los desesperados (A).
[8] Consuelo de los afligidos (A).
[9] Pobres (A), Provisión de los pobres (B). Se agrega: Jesús, no nos juzgues por nuestras acciones (A), no me condenes por mis obras (B).
[10] Purifícanos con tu benevolencia (A), límpiame por Tu misericordia (B).
[11] De nosotros la tristeza (A), disipa mi desánimo (B).
[12] De nuestro (A).
[13] Haznos (siempre – B) atentos a la muerte (A). Se agrega: Jesús, Hijo de Dios: Ten piedad de nosotros (A), Ten misericordia de mi (B).

sábado, 3 de noviembre de 2018

Monjes Maronitas en El Siambón (De las crónicas del mes de setiembre)


Martes 4: nos ha visitado el P. Charbel, de los monjes maronitas del Líbano, para invitar a la comunidad a participar de la celebración que tendrá lugar en la parroquia de San Marón el día domingo 16 del corriente, con motivos de festejarse el centenario de la misma. Si bien no podremos ir todos, el abad aseguró que cuatro o cinco hermanos se harían presentes allí con gran gozo del espíritu y en acción de gracias por nuestros hermanos de la Iglesia del Líbano.

Domingo 16: Hoy por la tarde el P. Edmundo y los Hnos. Luis, Oscar y Gabriel hemos asistido a la Misa de acción de gracias por los 100 años de la parroquia maronita Nuestro Señor del Milagro y san Marón. Fue una celebración larga, ya que llegamos a las 17.00 hs. y terminó a eso de las 20.30. Comenzó una hora más tarde de lo previsto y además hubo, antes de la Misa, una peregrinación con cantos que duró aproximadamente unos 40 minutos. La Misa fue celebrada según el rito maronita, con abundancia de incienso y con algunas oraciones en arameo, como por ejemplo las palabras de la Consagración del Pan y el Vino. Presidió la Celebración el P. Namtala, abad general de los maronitas y estuvo como asistente de honor el gobernador de la Provincia, Jorge Manzur.  Él también es maronita, y sus abuelos pertenecían a una zona del Líbano cercana al monasterio que envió a Tucumán a los primeros fundadores de la comunidad maronita en la provincia.

Martes 18: Visita al Monasterio del Abad General de los Maronitas, Abuna Namtala, acompañado del P. Charbel, del P. Marón y de otros dos monjes libaneses. Llegaron hacia el mediodía. Nuestro Abad Edmundo, junto con los monjes del monasterio y nuestros visitantes recorrimos las instalaciones del Monasterio, les hicimos conocer la fábrica y el laboratorio. La visita concluyó en la iglesia, entonado todos juntos en primer lugar el Salve Regina, y luego nuestros visitantes cantaron un bello himno en siríaco.


sábado, 27 de octubre de 2018

ABAD BENITO VERONESI OSB. IN MEMORIAM




A un año de su Pascua recordamos su figura de monje, sacerdote y abad.





CONTEXTO FAMILIAR



“Abandonó la casa paterna buscando sólo a Dios”

Diálogos II, Prólogo 1.



Nace el 4 de septiembre de 1937 en el seno de una familia de inmigrantes italianos que se establecen como agricultores en la campiña de Gualeguaychú, Entre Ríos.

Benito es el duodécimo de catorce hermanos, quedando como el menor del hogar por fallecimiento a poco de nacer de las dos niñas que lo siguieron.

Sus padres, de honda raigambre cristiana, educaron a sus hijos en su fe profunda, alimentada con la práctica religiosa y la oración en familia. La misa dominical era sagrada, cuando las distancias, las lluvias y los caminos de tierra lo permitían. En su defecto, era seguida por radio por toda la familia. Así mismo, a la noche, no se concluía la jornada sin el rosario en familia.

Sostenían este clima las periódicas misiones rurales que, en la zona organizaba un sacerdote benedictino de la Abadía de Niño Dios, estableciendo su centro de irradiación en la casa familiar.

En este contexto, Benito aprendió el catecismo antes que las letras; y a la edad de siete años hizo su primera comunión preparado por su hermana mayor, dada la imposibilidad de acceso a la catequesis parroquial.





EL LLAMADO



“Debe estar atento para ver si el novicio

busca verdaderamente a Dios,

si es pronto para la Obra de Dios,

para la obediencia y las humillaciones”

(RB 58,7)



La vocación a la vida consagrada es siempre un misterio del amor de Dios no supeditado a tiempo y espacio, ni a los criterios de la sabiduría humana. Dios llama cuando quiere y como quiere en los más variados contextos. Esto no impide que pueda haber climas humanos y espirituales que favorezcan la escucha del llamado de Dios.

Es lo que sucedió en el caso de Benito. No tenían aún los nueve años cumplidos cunado ingresó al “oblatado” (=seminario menor) de la Abadía de Niño Dios.

Y mejor que a nadie se le ocurriera sugerirle que a esa edad ingresaba sin tener idea de vocación o, simplemente por seguir el camino que otros mayores de la familia habían emprendido. Podía tener una respuesta rápida, aguda, ríspida y cortante, muy de acuerdo a su carácter frontal y directo; carácter que a lo largo de su vida habría de obligarlo al ejercicio de conjugar franqueza con amabilidad; sinceridad y verdad con caridad y deferencia, virtudes indispensables para toda relación humana en la vida comunitaria.

En la Abadía junto a la formación monástica cursó todos los estudios primarios, secundarios y de filosofía y teología. De brillante inteligencia, los estudios nunca fueron para él un problema.

Terminado su año de noviciado hizo sus primeros votos monásticos en Niño Dios el 21 de marzo de 1957.





EN EL SIAMBÓN



“Elíjase como ecónomo del monasterio

a uno de la comunidad que sea sabio,

maduro de costumbres, sobrio y frugal,

que no sea ni altivo, ni agitado, ni propenso a injuriar,

ni tardo, ni pródigo, sino temeroso de Dios,

y que sea como un padre para toda la comunidad”

(RB 31,1-2).



Si bien Benito, el año 1956 no formó parte del elenco de fundadores del Monasterio de Cristo Rey de El Siambón, más adelante, con el recambio de Abad en Niño Dios, solicitó formar parte de la casa filial de Tucumán. El Abad atendió a su pedido y así se integró a la nueva familia monástica el 31 de Diciembre de 1959.

A partir de esa fecha compartió todas las vicisitudes del desarrollo de la vida monástica de nuestro Monasterio. Así fue completando las materias teológicas pendientes al ritmo de la vida de El Siambón: oración, estudio, trabajos, liturgia, servicios y responsabilidades. Fueron años de prolongada formación, en la que podían conjugarse los estudios con los más variados servicios comunitarios: cocina, sacristía, hospedería o atención al vecindario.

No faltaron prolongadas estadías en Buenos Aires por razones de salud aprovechadas para diversos cursos en Institutos eclesiásticos.

Durante numerosos períodos prestó el servicio de ecónomo con evidente eficiencia y creatividad.

El 11 de Octubre  de 1970 es ordenado sacerdote y pronto tiene que hacerse cargo de la atención espiritual del vecindario en plena época en que la comunidad está fuertemente inserta en el compromiso de promoción humana y social del mismo.

En los años 1974-1975 permaneció en Colombia participando en los cursos de la Universidad Católica Javeriana donde obtuvo la licenciatura en  Ciencias de la Educación – Teología Pastoral.

De regreso colabora por años en la economía y en la formación con otra interrupción de dos intensos años de estudios en San Anselmo, Roma: Agosto del 1979 a Septiembre del 1981 para una licenciatura en teología monástica. Su tesina abordó el tema de la corrección en la Regla.

De regreso retoma sus servicios en la formación y en la economía.

Exceptuando las ausencias por estudios, colaboró con el Movimiento “Puente” desde 1977 hasta su elección abacial en el año 2000. Su dedicación a “Puente” fue intensa, tanto como “brújula” de los retiros y encuentros, cuanto por su servicio de acompañamiento y dirección espiritual personal.





EL ABAD



“El abad debe acordarse siempre de lo que es,

debe recordar el nombre que lleva,

y saber que a quien más se le confía, más se le exige.

Y sepa qué difícil y ardua es la tarea que toma:

regir almas y servir los temperamentos de muchos...

Deberá conformarse y adaptarse a todos

según su condición e inteligencia,

de modo que no sólo no padezca detrimento la grey que le ha sido confiada,

sino que él pueda alegrarse con el crecimiento del buen rebaño”

(RB 2, 30-32)-



El 29 de Abril del 2000 fue elegido Abad, en un momento un tanto difícil de la vida de la Comunidad. Se terminaba un período de gobierno de Prior Administrador, que es siempre una figura que supone una situación de excepción.

El estado de la economía que heredó lo obligó a poner en acción todas sus capacidades de ecónomo y toda su tenacidad para afrontar situaciones difíciles, consciente de que si esta dimensión de la vida está en situación angustiante se vuelve estresante  para la Comunidad y condiciona su paz. Por cierto logró su objetivo: que la vida espiritual y la relación fraterna se vivieran en un clima de armonía y paz evangélicas.

Por supuesto, no pudo con su genio de ecónomo emprendedor. Con la economía bien encarrilada, se dedicó a cuanta obra se presentara de mejoras, reformas y ampliaciones en el Monasterio. Por cierto, supo asesorarse con excelentes arquitectos e ingenieros y con las necesarias consultas a la Comunidad para que en todo se respetara y mantuviera el estilo y el rostro arquitectónico del Monasterio  tal como había sido creado por su autor, el P. Juan Vicente.

Entre sus múltiples construcciones cabe señalar la que más llevaba en su corazón: la reforma del interior de la Iglesia, elogiada por cuantos especialistas la conocen. Esto culminó con la celebración tan querida y tan importante para nuestra Comunidad: la consagración del altar monolítico y de la Iglesia, llevada a cabo el 22 de Octubre del 2005 por el entonces Arzobispo de Tucumán y hoy Cardenal Luis Villalba.

No se trataba de una obra meramente material; se quería un lugar sagrado que, dentro de su austeridad arquitectónica, fuera digno y bello para el desarrollo de la vida de oración y la liturgia de la Comunidad.

En otro ámbito, durante su abadiato, el Abad Benito colaboró en la Congregación durante varios años como Secretario y como miembro del Consejo del Abad Presidente.

El P. Benito debía terminar su tercer período abacial el 29 de Abril de 2018, ya sin posibilidad de reelección; pero, el Señor se anticipó y le regaló su Pascua, sin posibilidad de otra elección, el 27 de octubre de 2017.

Que Cristo, centro de toda su vida, y María a quien consagró su servicio abacial lo hagan partícipe de su Gloria que no tiene fin.



Monasterio de Cristo Rey.

El Siambón, 27 de Octubre de 2018.


Para meditar:

Benito Veronesi, osb.: Retiro "Mater Ecclesia", Uruguay, 2015, 9ª: Novísimos.

“Pésame, Dios mío, por el infierno que merecí, por el cielo que perdí; pero mucho más pesa porque pecando ofendí, a un Dios tan bueno y tan grande…”.
“No me mueve mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin tu amor de tal manera,
Que, aunque no hubiera cielo yo te amara,
y, aunque no hubiera infierno te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera;
Pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.”
Una pregunta inicial y clave: ¿Qué es la muerte?, ¿qué es el juicio?, ¿qué es el infierno?, ¿Qué es el cielo?

¿Qué es la muerte? CTIC 1020 “El cristiano que une su propia muerte a la de Jesús ve la muerte como una ida hacia El y la entrada a la vida eterna”
¿Qué es el juicio? CTIC “El mensaje del Juicio final llama a la conversión mientras Dios da a los hombres todavía “el tiempo favorable, el tiempo de salvación” (2 Co 6, 2). Inspira el santo temor de Dios. Compromete para la justicia del Reino de Dios. Anuncia la “bienaventurada esperanza” (Tt 2, 13) de la vuelta del Señor que “vendrá para ser glorificado en sus santos y admirado en todos los que hayan creído” (2 Ts 1, 10)”.
¿Qué es el infierno? CTIC 1033 Salvo que elijamos libremente amarle no podemos estar unidos con Dios. Pero no podemos amar a Dios si pecamos gravemente contra Él, contra nuestro prójimo o contra nosotros mismos: “Quien no ama permanece en la muerte. Todo el que aborrece a su hermano es un asesino; y sabéis que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él” (1 Jn 3, 14-15). Nuestro Señor nos advierte que estaremos separados de Él si omitimos socorrer las necesidades graves de los pobres y de los pequeños que son sus hermanos (cf. Mt 25, 31-46). Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra “infierno”.
¿Qué es el cielo? CTIC 1024: “Esta vida perfecta con la Santísima Trinidad, esta comunión de vida y de amor con ella, con la Virgen María, los ángeles y todos los bienaventurados se llama el cielo. El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha”.

La palabra “mors” viene 11 veces en la RB; pero algunas veces se refiere a la muerte espiritual y otras con el significado de “siempre” como el “hasta que la muerte nos separe” de la formula matrimonial.
Aquí nos interesa la mención en el capítulo 4° “Los instrumentos de las buenas obras” en que encontramos mencionados juntos los cuatro novísimos: “Temer el día del juicio, sentir terror del infierno, desear la vida eterna con la mayor avidez espiritual, tener la muerte presente ante los ojos cada día” 4,44-47. Me llamó la atención al preparar este tema el orden de los novísimos en este capítulo: Dos de temor: juicio, infierno; uno de alegre esperanza: el cielo y ¿el cuarto? 4,47 ¿No habrá querido la RB unir la idea de la muerte con la alegre esperanza del cielo?...
Estos son los pasajes en que la RB habla del juicio escatológico: para todos, 4,44; 4,76; 7,64; para el abad, 2,6; 2,9; 2,54; 2,37-39; 3,11; 55,22; 63,3; 64,7; 65,22; para el celerario, 31,9. Llama poderosamente la atención que sobre 13 advertencias 9 sean para el abad; pero por otra parte la explicación es evidente, su responsabilidad es enorme “hacer las veces de Cristo”, el Buen Pastor. Del infierno la RB habla siete veces: P7; P42; 4,45; 5,3; 7,11; 58,18 y 72,1.
Dijimos que del juicio teníamos 13 menciones; del cielo también tenemos 13 menciones: P17; P21; P42; P50; 4,46 (comparar con 49,7 La Pascua); 4,77; 5,3; 5,10; 7,11; 64,22; 72,2; 72,12; 73,8.
El “No me mueve mi Dios para quererte” que citamos al principio es mucho posterior a los tiempos de San Benito: él dijo lo mismo muchos siglos antes…El temor del día del juicio y el terror del infierno son para principiantes; si nos dejamos trabajar por el Señor “Cuando el monje haya remontado todos estos grados de humildad, llegará pronto a ese grado de «amor a Dios que, por ser perfecto, echa fuera todo temor»; gracias al cual ,cuanto cumplía antes no sin recelo, ahora comenzará a realizarlo sin esfuerzo, como instintivamente y por costumbre; no ya por temor al infierno, sino por amor a Cristo, por cierta santa connaturaleza y por la satisfacción que las virtudes producen por sí mismas. Y el Señor se complacerá en manifestar todo esto por el Espíritu Santo en su obrero, purificado ya de sus vicios y pecados” (RB 7, 67-70).